FIRMA ELECTRÓNICA: HOY Y MAÑANA.

Por Jesús Jiménez

Los negocios de hoy utilizan tecnología en sus procesos y como herramienta de trabajo. Los negocios de ayer, hacen negocios de la forma tradicional; igual que siempre: firmando en papel, batallando con fraudes, extraviando documentos, enviando contratos por paquetería, escaneando, imprimiendo, rentando espacios físicos para archivo, trasladándose de un lugar a otro para firmar o hacer un trámite; inclusive, perdiendo horas en incómodos aeropuertos para tomar vuelos de avión.

Hoy no es igual que ayer. Nuestra vida cotidiana y la manera en que desarrollamos nuestras actividades diarias es diferente. Nos apoyamos en medios tecnológicos más que nunca. Vivimos en una economía digital. Prácticamente es posible hacer todo de manera remota desde y con nuestros teléfonos móviles, tablets o computadoras: firmar contratos y documentos; verificar identidad; consultar y enviar información; hacer pagos y cobros; contratar y ofrecer servicios; comunicar y trabajar; realizar compras y ventas; constituir empresas; acceder a créditos; invertir en acciones, criptomonedas y hasta en bienes raíces.

La pandemia aceleró el proceso de transformación digital. Las empresas y gobiernos tuvieron que buscar soluciones que les permitieran continuar operaciones y ser más eficientes. La firma electrónica es una de esas soluciones; regulada en México desde hace casi 20 años, pero poco aprovechada hasta recientemente.

El uso de tecnología genera valor porque ahorra tiempo, dinero y esfuerzo. Su beneficio es tangible; la nueva normalidad lo sabe. Por eso, muchas cosas ya no serán como antes; tal es el caso de la creación, firma, envío y administración de documentos y de cualquier otro proceso que se puede hacer mejor hoy que ayer.

Muchas de las actividades que realizamos requieren en su proceso la firma de un contrato o algún documento para manifestar la voluntad al celebrar un acto o transacción. La firma electrónica no es más que el consentimiento expreso a través de medios electrónicos. En México y Latinoamérica existen dos tipos de firmas electrónicas: por una parte, la Firma Electrónica “simple” y, por otra, la Firma Electrónica Avanzada o Fiable (en México) o Firma Digital (en Latinoamérica) o Certificada/Cualificada (en la Unión Europea). Todas son válidas, lo único que cambia es su seguridad y, por ende, su valor probatorio en juicio.

Aunque no es estrictamente necesario, en muchas ocasiones una Firma Electrónica Avanzada o Digital estará ligada a la emisión de un certificado por parte de un Prestador de Servicios de Certificación (PSC) acreditado ante la Secretaría de Economía o el Banco de México. En Colombia, por ejemplo, su equivalente sería una Entidad de Certificación Digital regulada por el Organismo Nacional de Acreditación de Colombia (ONAC). Este tipo de firma tiene mayor valor probatorio en juicio que una firma electrónica “simple” y, sobre todo, mucho más que una firma autógrafa. ¿Por qué?

No Repudio. Presunción legal que se confiere, por lo general, cuando se asegura la autenticidad del firmante y la integridad del contenido del mensaje de datos. Presunción de Autoría. La autoridad asume que la persona cuya firma aparece estampada en el documento es quien firmó, por lo que quien rechaza o desconoce la firma está obligado a demostrarlo. Es decir, se revierte la carga de la prueba y se simplifica el proceso legal. ¿Interesante, no?

En WeeSign nos enfocamos en garantizar estos elementos fundamentales. Cumpliendo con lo que dice la ley (PSC, Certificados, NOM 151, Fecha Cierta, Sellos de Tiempo) y yendo más allá de lo que dice, ejerciendo el principio de neutralidad tecnológica que contempla la legislación para garantizar la identidad de los firmantes y la inalterabilidad de los documentos electrónicos. Lo primero, a través de reconocimiento facial con inteligencia artificial, prueba de vida y validación del documento de identidad a través de diferentes mecanismos para asegurarnos que la persona que firma es quien dice ser. Lo segundo, a través de la implementación de tecnología blockchain para detectar cualquier alteración al documento original en cuestión de segundos.

Para concluir. Firmar a la antigua es:

  • ¿Más seguro? No
  • ¿Más rápido? No
  • ¿Más amigable con el medio ambiente? No
  • ¿Más legal? No
  • ¿Más barato? No

¿Sigues firmando en papel?